Exposición Hassi Làbiad

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El próximo viernes 23 de Enero, a las 20h se inagura la exposición:

CARTES A HASSI LÀBIAD

Por Josep P.Ginestar

Del 23 de enero al 22 de febrero de 2009

Sala Municipal de Exposiciones Coll Alas

Plaza de las Escuelas Pías 7. Gandia

Horario

De martes a viernes de 17 a 20’30h.

Sábados de 11´30 a 13´30h. y de 17 a 20´30h.

Domingos de 18 a 20h.

Lunes cerrado

Josep Ginestar, como español del sur, es vecino de los marroquíes, pertenece a una cultura junto a ellos, que ha construido los edificios más bellos del pasado de su patria. Es lógico que sus cartas al pueblo de Hassi Lábiad estén marcadas de amistad y confianza.

 

No he leído estas cartas, pero Ginestar me ha enseñado fotos de una clínica oftalmológica de allí, en cuyo fomento está participando, y por eso mi fantasía gira alrededor de estos textos suponiendo, que tratan de los misterios de los ojos. Son cartas escritas a mano, y se van transformando en la exposición de tal forma, que se van alejando del autor contemporáneo. En cuanto más retroceden en el tiempo, menos legibles están. Como palimpsestos tienen que ser descifrados de nuevo.

 

 

Ginestar se ha formado como artista de la imagen, pero está entrando con ganas en una cultura, en la cual la escritura domina las artes; sin embargo utiliza la suya, la letra latina y líneas horizontales. No aparecen orientalismos evidentes en esta obra.

 

Ginestar ha estado muchas veces en Hassi Lábiad, y allí ha dibujado varias cartas en la tierra. Una tiene forma de circulo, del sol, del símbolo de lo infinito. Una imagen parecida aparece en la exposición: letras plateadas e hilo de plata entre clavos en un fondo blanco de cal.


La exposición nos lleva fuera del presente hacia una arqueología de los tiempos, letras y símbolos, a un espacio precioso y espiritual, cuyos objetos muestran señales de desaparición. ( Roman Opalka pintaba sus números blancos encima de un fondo blanco en filas infinitas, de forma que el blanco de los números se convertía en el blanco del fondo. Al final ya no podía leerse lo que pintaba). Pero Ginestar no es pintor. Las escrituras aparecen encima de láminas transparentes y efímeras, colgando libremente en el espacio, comprimidas en rectángulos grandes de cristal, a través de los cuales se proyectan las letras en la pared de detrás, hechas pedazos o encima de trozos de parafina ordenadas por filas, modeladas por cuerdas elásticas que se van cayendo al suelo como madejas de pelo, repartidas en trozos de cristal en forma de icono que van cubriendo una pared, como una línea larga de alfileres plateados, que en intervalos pequeños están ordenados de tal manera que van surgiendo letras y palabras. Con una luz diferente cambian sus sombras.


¿Se van a leer las cartas, los mensajes? El espacio está predominado por el color blanco, luminosos toques de plata y de oro están insinuando la preciosidad de una cámara del tesoro. Este blanco está desvelando algo sobre la resplandeciente luz del desierto, que ciega los ojos y quema la retina. El blanco cubre todo lo terrenal. Laminas transparentes y de cristal diluyen la realidad de las letras y las palabras. La desmaterialización tranquiliza al que está sometido a diario a una realidad materializada, sus movimientos mentales se van haciendo más lentos, tiene la tendencia de alargar los tiempos actuales a otros tiempos, apuntando a un destino, que es un pueblo situado entre Rissani y Merzouga en el departamento de Arrachidia. Hassi Lábiad es el contrapunto de esta exposición.

 

 

Mi mente me obliga a la curiosidad de querer leer las cartas, a conocer a sus destinatarios. Al mismo tiempo los objetos de la exposición me ruegan de no hacerlo y aceptar su perfecta autonomía poética. Me rindo.

 

Wolfgang Becker

 

Aachen, Alemania 28-11-08

 

Extraido del folleto de la exposición.